Tras la tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, los mercados reaccionaron con fuerza y dieron paso a una jornada de euforia que impactó directamente en los activos locales.
La baja del petróleo fue uno de los factores clave. El crudo Brent cayó cerca de 18%, ubicándose en torno a los 90,90 dólares, lo que descomprimió tensiones internacionales y alimentó el optimismo inversor.
En ese contexto, las principales bolsas del mundo mostraron fuertes subas. En Europa, los índices avanzaron más de 5%, mientras que en Wall Street el Dow Jones Industrial Average trepó 2,5% y el Nasdaq Composite escaló cerca de 3% en las operaciones previas a la apertura.
El impacto en Argentina
Los bonos soberanos registraron subas de hasta 2,7%, con el GD 2041 como uno de los más destacados. Se trata de un movimiento que no se veía desde el período posterior a las elecciones de octubre.
Este salto en los títulos de deuda tuvo un efecto inmediato sobre el riesgo país, que cayó cerca de 10% y se ubicó en torno a los 551 puntos básicos, marcando una señal positiva para el financiamiento del país.
En la renta variable también hubo movimientos marcados. Las acciones bancarias lideraron las subas, con avances de hasta 5,5% en papeles como los de Grupo Financiero Galicia y BBVA Argentina, impulsadas por el mejor clima financiero global.
Sin embargo, no todos los sectores acompañaron la tendencia.
Las empresas vinculadas al petróleo operaron en baja, afectadas por la caída del precio del crudo. Entre ellas, se destacaron retrocesos de hasta 6% en YPF y Vista Energy en el premarket.
El mercado, así, mostró un comportamiento dividido: mientras los activos financieros celebraron el alivio geopolítico, el sector energético sintió el impacto directo de un petróleo más barato.