El Tribunal Supremo de España condenó a José Luis Ábalos, exministro de Transportes del gobierno de Pedro Sánchez, a 24 años y tres meses de prisión por delitos de corrupción vinculados a la compra de mascarillas durante la pandemia.
La sentencia marca un fuerte golpe político para el oficialismo español y se convirtió en el primer gran fallo dentro del llamado caso Koldo.
Ábalos fue condenado por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias, en una trama que investigó presuntas irregularidades en contratos públicos adjudicados durante la emergencia sanitaria.
Según el fallo, el exministro y su entorno habrían intervenido para favorecer la compra de 13 millones de mascarillas a una empresa vinculada al empresario Víctor de Aldama.
El tribunal también condenó a Koldo García, exasesor de Ábalos, a 19 años y ocho meses de prisión.
En tanto, Aldama recibió una pena de cuatro años y medio, aunque no ingresaría a prisión si cumple una serie de condiciones impuestas por la Justicia.
De acuerdo con la sentencia, las operaciones estuvieron atravesadas por pagos, beneficios personales y contrataciones irregulares en empresas públicas.
Uno de los puntos centrales del fallo fue el presunto pago mensual de 10.000 euros a Ábalos y a Koldo García. Para el Supremo, ese dinero formaba parte de una estructura destinada a garantizar favores desde el poder político.
La Justicia también dio por acreditados beneficios como alquileres, viviendas y contrataciones de personas cercanas al exministro en compañías públicas.
El tribunal sostuvo que los hechos tuvieron una gravedad especial por el rango institucional de Ábalos, que fue ministro y dirigente clave del PSOE.
Aunque la condena total supera los 24 años, el cumplimiento efectivo máximo será de aproximadamente 16 años y medio, según la legislación española.
Ábalos y Koldo García ya se encontraban en prisión preventiva desde noviembre del año pasado, cuando el juez ordenó su detención por riesgo de fuga.
Reacción política
La oposición volvió a reclamar elecciones anticipadas, mientras que el gobierno de Pedro Sánchez rechazó esa posibilidad y buscó despegar al presidente del caso.
Hasta el momento, Sánchez no fue acusado en esta causa.
Sin embargo, la condena vuelve a poner bajo presión al oficialismo español, en medio de distintas investigaciones judiciales que involucran a figuras cercanas al poder.
El caso Koldo se transformó en uno de los mayores escándalos de corrupción de los últimos años en España. Y ahora, con la condena a Ábalos, la causa entra en una nueva etapa de impacto judicial y político.