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Las confesiones de “Manteco”, el narco que movía cocaína por toneladas

El mayorista peruano habló desde su país, recordó su caída en Buenos Aires y pidió saber qué pasó con su pareja.
Policiales 6 de Julio de 2026
Las confesiones de “Manteco”, el narco que movía cocaína por toneladas

Manuel Arturo Mendoza Herrera, conocido como “Manteco”, fue señalado por la Justicia argentina como una pieza clave de una organización que ingresaba cocaína desde Perú y la distribuía en Buenos Aires.

Condenado tras un operativo en el que se secuestraron casi 486 kilos de droga, ahora habla desde su país sobre el negocio que lo convirtió en mayorista narco y sobre la muerte de su pareja, Déborah Urquiza: “Quiero saber quién mató a mi mujer”.

El hombre detrás del cargamento

La Justicia argentina ya tenía a Mendoza Herrera bajo la lupa desde 2022. En la causa FSM 40175/2022, el expediente lo ubicó dentro de una organización narcocriminal vinculada con un cartel peruano, con base operativa en Merlo y distribución en distintos puntos del conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires.

Según la reconstrucción judicial, la droga era trasladada desde Perú hacia Argentina y luego fraccionada para su acopio y venta.

El expediente también menciona a Jaider Mejía Quiñonez, alias “Yayo”, como presunto líder de la estructura, mientras que Mendoza Herrera aparecía señalado como una pieza clave en la recepción del cargamento, su fraccionamiento y distribución posterior.

La Cámara Federal de San Martín describió que la información inicial surgió de un reporte policial sobre una organización dedicada al tráfico de estupefacientes con conexión peruana.

“Vendía 500 kilos por semana”

Años después de su caída, Mendoza Herrera reapareció con una confesión que dimensiona la escala del negocio. Según su propio relato, un cargamento de 500 kilos podía colocarse en apenas una semana.

La cifra no surge como dato oficial del expediente, sino de la entrevista que concedió desde Perú, donde describió cómo funcionaba el circuito de compra, traslado, acopio y venta mayorista de cocaína.

En su versión, el negocio tenía una estructura aceitada: contactos en Perú, traslado hacia Bolivia, ingreso a Argentina, acopio en el conurbano y entrega a compradores que retiraban grandes volúmenes.

El dato más fuerte de su relato es económico. Mendoza Herrera aseguró que el kilo podía comprarse en Perú por valores muy inferiores a los que alcanzaba una vez puesto en Buenos Aires. Esa diferencia explicaba el margen millonario de una organización que, según la investigación judicial, tenía capacidad para mover casi media tonelada en un solo operativo.

La muerte de Déborah Urquiza

Pero la confesión de “Manteco” no estuvo centrada únicamente en el narcotráfico. El punto más personal de su testimonio fue la muerte de Déborah Urquiza, su pareja, ocurrida el 20 de diciembre de 2022 en la Ciudad de Buenos Aires.

Según reconstrucciones periodísticas basadas en el expediente, la mujer era oriunda de Merlo y su caso fue investigado por la Fiscalía N°43.

La autopsia, de acuerdo con la información difundida sobre la causa, determinó que la muerte se produjo por un edema pulmonar con hemorragia pulmonar y sin lesiones óseas en el tórax.

Esa conclusión oficial contrasta con la sospecha que Mendoza Herrera sostiene públicamente: él cree que detrás del fallecimiento de su pareja hubo algo más.

“Manteco” dijo que no tiene pruebas para sostener una acusación directa, pero insistió en que quiere saber qué ocurrió realmente. Según su relato, Déborah tenía marcas en el cuerpo y faltaban pertenencias personales, como su bolso, su celular y sus llaves.

Una causa con demasiadas sombras

El caso mezcla tres capas: una investigación judicial por narcotráfico, una organización con presuntos vínculos internacionales y una muerte que el propio condenado considera inexplicada.

Mendoza Herrera fue detenido tras el operativo de 2022 y, según publicaciones posteriores basadas en la causa, terminó condenado en un juicio abreviado antes de regresar a Perú mediante el mecanismo de extrañamiento.

La Justicia argentina, en tanto, dejó asentado en el expediente que la organización estaba vinculada al tráfico de estupefacientes desde Perú, con distribución en Buenos Aires y CABA.

Hoy, lejos del lugar donde cayó, “Manteco” busca instalar otra pregunta. Ya no habla solo del dinero, de los cargamentos ni de la logística. Habla de Déborah. Y su frase resume el nuevo eje de una historia que parecía cerrada con una condena, pero que todavía conserva un costado sin respuesta: quiere saber quién mató a su mujer.

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