Casi seis de cada diez argentinos consideran que atraviesan una situación personal negativa, pero Javier Milei todavía mantiene una leve ventaja electoral de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Ambos datos surgen de un análisis elaborado por Clarín sobre 17 encuestas nacionales difundidas durante el último mes. Los estudios fueron realizados por consultoras con metodologías y perfiles diferentes, pero muestran una tendencia coincidente: el deterioro económico afecta la valoración del Gobierno, aunque la oposición todavía no logra traducir completamente ese descontento en intención de voto.
La principal preocupación para la Casa Rosada aparece vinculada con la economía cotidiana. El 59% de los consultados aseguró que la está pasando mal, mientras que los bajos ingresos, la pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento familiar y el temor a perder el empleo se ubicaron entre los problemas más mencionados.
El malestar económico domina las encuestas
Los relevamientos reflejan una distancia entre los indicadores macroeconómicos destacados por el Gobierno y la percepción de buena parte de la población sobre su situación personal.
La administración de Milei presenta como principales logros el equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria. Sin embargo, esos resultados todavía no son percibidos como una mejora concreta por una mayoría de los hogares.
Las encuestas muestran dificultades para cubrir los gastos mensuales, preocupación por los salarios y un incremento de las familias que recurren a préstamos o ayuda de personas cercanas. En varios estudios, más de la mitad de los participantes respondió que su situación económica empeoró durante los últimos meses.
Una medición nacional de Proyección, realizada en julio sobre 1.817 casos, indicó que el 72% consideraba que la economía de su familia había empeorado. Además, el 49,1% identificó los bajos ingresos personales y familiares como su principal problema, mientras que casi una cuarta parte afirmó haber pedido dinero prestado a amigos o familiares para afrontar gastos.
El dato resulta especialmente sensible para el oficialismo porque el bolsillo fue uno de los pilares del discurso con el que Milei llegó al poder. La promesa era que el ordenamiento de las cuentas públicas y la reducción de la inflación terminarían produciendo una recuperación de los ingresos y del consumo.
Expectativas negativas sobre el futuro
El informe también detectó un deterioro en las expectativas. En la mayoría de las encuestas analizadas, son más quienes creen que la situación económica empeorará que quienes esperan una recuperación durante los próximos meses.
Este fenómeno marca una diferencia respecto de etapas anteriores del Gobierno. Durante buena parte de la gestión, incluso cuando la evaluación del presente era negativa, una porción importante de la sociedad conservaba la expectativa de que el ajuste produciría una mejora futura.
Ahora, ese respaldo basado en la esperanza comienza a debilitarse. Una encuesta de Opina Argentina mostró que el 60% consideraba que el país estaba peor que un año atrás y el 55% anticipaba que estaría todavía peor dentro de los siguientes doce meses. Solamente el 35% esperaba una mejora.
La evolución de las expectativas será uno de los principales indicadores que observará el Gobierno. Si la población deja de confiar en una recuperación, el malestar económico podría trasladarse con mayor fuerza al escenario electoral.
Milei conserva una pequeña ventaja
A pesar de las dificultades económicas y del crecimiento de su imagen negativa, Milei continúa encabezando buena parte de las mediciones para las elecciones presidenciales de 2027.
La ventaja, sin embargo, es reducida y varía según la consultora, la formulación de las preguntas y los candidatos incluidos en cada escenario. Algunos estudios ubican al Presidente primero, mientras que otros registran un empate técnico o colocan por delante al gobernador bonaerense Axel Kicillof.
En una medición de Proyección, La Libertad Avanza alcanzó el 34,8% frente al 33,7% del peronismo. Cuando la consulta fue por candidatos, Milei obtuvo el 33,7% y Kicillof el 32,1%. En un eventual balotaje, ambos quedaron empatados con el 39,9%.
Otro relevamiento que reunió los resultados de 13 consultoras ubicó al Presidente con el 33,1% de intención de voto, por encima del 25,7% de Kicillof. En una segunda vuelta, el promedio le otorgó a Milei el 45,4% y al gobernador bonaerense el 39,2%.
Las diferencias entre los estudios impiden establecer un pronóstico definitivo, pero permiten identificar un escenario competitivo y polarizado. Milei continúa siendo el dirigente individualmente más fuerte del oficialismo, mientras que Kicillof aparece como su principal rival dentro de una oposición todavía fragmentada.
Por qué el malestar todavía no beneficia plenamente a la oposición
La aparente contradicción entre el rechazo económico y la competitividad electoral del Presidente puede explicarse por distintos factores.
Una parte de la sociedad responsabiliza a las administraciones anteriores por la situación actual y, aunque no perciba una mejora personal, todavía considera que Milei representa una alternativa frente al regreso del kirchnerismo.
También influye la falta de una propuesta opositora consolidada. El peronismo continúa discutiendo su conducción, su programa económico y la candidatura presidencial, mientras que los espacios de centro y la izquierda aparecen considerablemente más relegados.
A esto se suma que algunas personas que evalúan negativamente el presente no necesariamente decidieron votar contra el Gobierno. Una parte del electorado mantiene una posición expectante, podría modificar su decisión según la evolución económica o todavía no encuentra una alternativa que considere convincente.
Una ventaja que no garantiza la reelección
Las elecciones presidenciales se realizarán dentro de más de un año y las candidaturas aún no fueron formalizadas. Por ese motivo, las encuestas representan una fotografía del momento y no una predicción definitiva sobre el resultado de 2027.
La leve ventaja de Milei le permite al Gobierno conservar la iniciativa electoral, pero el crecimiento del malestar personal y el pesimismo sobre el futuro constituyen señales de alerta.
El principal desafío para la Casa Rosada será conseguir que la estabilidad macroeconómica se transforme en una mejora visible para los hogares. Si eso no ocurre, la brecha entre los resultados que exhibe el Gobierno y la experiencia cotidiana de la población podría convertirse en el factor decisivo de la próxima elección.