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Cómo fue la noche en la que Pity Álvarez mató de cuatro disparos al “Gringo”

Los testimonios reconstruyeron la discusión previa y el antiguo conflicto que enfrentaba al músico con Cristian Díaz.
Policiales 10 de Agosto de 2026
Cómo fue la noche en la que Pity Álvarez mató de cuatro disparos al “Gringo”

Cristian Maximiliano Díaz tenía 36 años y era conocido como el “Gringo” en el barrio Cardenal Samoré, en Villa Lugano. Allí se cruzaba habitualmente con Cristian “Pity” Álvarez, el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados, aunque sus familiares remarcaron que no eran amigos.

La vida de Díaz terminó durante la madrugada del 12 de julio de 2018, frente a la Torre 12 B del complejo ubicado en la intersección de Dellepiane Sur y la avenida Escalada. Según la acusación, una discusión vinculada con el supuesto robo de pertenencias derivó en una pelea y en cuatro disparos.

Ocho años después, Álvarez comenzó a ser juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29. El debate deberá determinar su responsabilidad penal y analizar si existió la situación de legítima defensa que el músico planteó públicamente después del hecho.

Quién era Cristian Maximiliano Díaz

Díaz era vecino del barrio Samoré y tenía una hija, Jacqueline Guzzardi. Sus allegados lo llamaban “Gringo” y lo conocían por sus recorridas cotidianas dentro del complejo habitacional.

Horas antes de su muerte había visitado a su hija para llevarle algunas cosas. La despedida fue habitual y ninguno de los dos imaginó que sería la última. Más tarde, Jacqueline recibió la noticia de que su padre había sido atacado frente a una de las torres del barrio.

Díaz conocía a Pity Álvarez porque ambos frecuentaban la misma zona. Se habían cruzado en diferentes oportunidades y hasta existían fotografías compartidas, pero la familia de la víctima sostuvo que esa relación no podía considerarse una amistad.

Entre ellos había quedado pendiente una disputa relacionada con un viaje realizado algunos meses antes. Ese episodio sería recordado durante la discusión que terminó con la muerte del “Gringo”.

El conflicto por una mochila

La reconstrucción incorporada a la causa indica que Díaz había trasladado anteriormente a Álvarez hasta otro barrio. Durante ese recorrido, el músico habría dejado una mochila con dinero y distintas pertenencias dentro del vehículo.

Al advertir posteriormente que le faltaban algunos objetos, Pity habría señalado a Díaz como responsable. El “Gringo” rechazaba esa acusación y estaba molesto porque, según su versión, el cantante había comenzado a presentarlo ante otras personas como un “rastrero”.

El conflicto permaneció abierto hasta la madrugada del 12 de julio. Cerca de la 1.30, Álvarez salió de la Torre 12 B acompañado por Agustina Inbernoz. A pocos metros se encontraban Díaz y Carlos Ulises Stiempcich.

Cuando vio al músico, el “Gringo” se acercó para reclamarle por aquellas acusaciones. De acuerdo con los testimonios reunidos en el expediente, Díaz le recordó el viaje y negó haberse quedado con los elementos que faltaban de la mochila.

La conversación rápidamente se transformó en una discusión.

“Si vas a tirar, tirá, gato”

Los testigos indicaron que Díaz desafió a Álvarez a pelear. Stiempcich habría intentado interponerse entre ambos para impedir que la discusión pasara a mayores, pero no consiguió separarlos.

Según la reconstrucción judicial, el “Gringo” tocó la gorra que llevaba Pity e hizo un movimiento como si fuera a golpearlo con la cabeza. El músico sacó entonces una pistola calibre .25 del bolsillo de su campera.

Al ver el arma, Díaz pronunció la frase que después quedó incorporada a la causa: “Si vas a tirar, tirá, gato”. Instantes más tarde se produjeron los disparos.

La acusación sostiene que Álvarez efectuó un primer disparo contra el rostro de Díaz y que, cuando la víctima ya se encontraba en el suelo, realizó otros tres. El hombre de 36 años murió en el lugar como consecuencia de las heridas.

La secuencia fue reconstruida mediante las declaraciones de quienes estuvieron presentes y las pericias realizadas en la escena. Esas pruebas serán nuevamente analizadas durante el juicio oral para establecer las circunstancias precisas del ataque.

La salida del barrio y la entrega de Pity Álvarez

Después de los disparos, Álvarez se retiró del barrio junto con su acompañante en un Volkswagen Polo. Según la investigación, durante el recorrido le habría pedido que arrojara el arma en una alcantarilla.

Luego se dirigieron al boliche Pinar de Rocha, ubicado en Ramos Mejía. Mientras la Policía reunía testimonios y lo buscaba, el músico permaneció prófugo durante casi un día.

El 13 de julio de 2018 se presentó en la Comisaría 52 acompañado por su abogado. Antes de ingresar, reconoció públicamente haber disparado contra Díaz y sostuvo que había actuado porque consideraba que se trataba de una situación en la que debía defender su vida.

La fiscalía, sin embargo, cuestionó esa explicación. Uno de los puntos centrales es la cantidad de disparos y la mecánica descripta por los testigos, quienes afirmaron que Díaz recibió nuevos impactos después de haber caído.

El reclamo de la familia de Cristian Díaz

Desde el comienzo de la causa, Jacqueline Guzzardi reclamó que se realizara el juicio y que pudiera establecerse judicialmente qué sucedió aquella madrugada.

La joven contó que el crimen afectó profundamente su vida y señaló que no podía escuchar las canciones del músico ni ver imágenes suyas sin recordar lo ocurrido. Su pedido, expresado públicamente en distintas oportunidades, fue que su padre pudiera “descansar en paz”.

El debate oral se demoró por los problemas de salud de Álvarez y por las evaluaciones destinadas a establecer si estaba en condiciones de comprender el proceso. La causa fue suspendida en 2021 y nuevamente en 2023.

Finalmente, los peritos concluyeron que el acusado cuenta con las facultades cognitivas necesarias para afrontar el juicio. El tribunal programó once audiencias entre agosto y septiembre de 2026 y estableció jornadas reducidas para facilitar su participación.

Álvarez está acusado de homicidio agravado. Aunque admitió haber realizado los disparos, conserva el principio de inocencia hasta que exista una sentencia firme. Los jueces deberán evaluar los testimonios, las pericias y la estrategia de la defensa antes de decidir su responsabilidad penal.

Para la familia de Cristian Maximiliano Díaz, el juicio representa la posibilidad de obtener una respuesta judicial después de ocho años. También permitirá reconstruir nuevamente la madrugada en la que una disputa iniciada por una mochila terminó con cuatro disparos y con la muerte del “Gringo”.

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